Campo chileno busca espacio en la industria del color ante inminente prohibición de colorantes artificiales

RedAgrícola Chile

23 feb 2022

Zanahoria negra, papa de pulpa roja y camote son algunos de las materias primas que podrían transformarse en alternativas saludables para una industria alimenticia que busca opciones de pigmentos naturales

Las nuevas tendencias de consumo apuntan a la alimentación saludable y el uso de ingredientes naturales, algo que ya no es solo un capricho, sino una tendencia que se ha consolidado durante la pandemia, con la venta de alimentos y suplementos asociados a la prevención de enfermedades y fortalecimiento del sistema inmunitario.


Sin embargo, los colorantes sintéticos aún están presentes en la industria alimentaria nacional y existen pocas alternativas saludables para el público. Este es el foco de la publicación «Colorantes y Antioxidantes Naturales en la Industria de Alimentos: Tecnologías de Extracción y Materias Primas Dedicadas», liderada por las investigadoras María Teresa Pino y Cristina Vergara, del Instituto de Investigaciones Agropecuarias (INIA), que analiza las materias primas para extraer colores naturales y los procesos de extracción para diferentes cultivos con alto contenido de antioxidantes, evidenciando la presencia de compuestos bioactivos en zanahoria, betarragas, y papas de colores, entre otros.


“Se ha probado en diferentes países que los colorantes sintéticos son dañinos para el organismo y están asociados a múltiples enfermedades. Por esta razón entregamos una alternativa que aporta a la salud, incorporando antioxidantes a la alimentación diaria, que permiten prevenir enfermedades crónicas no transmisibles. Además, es una nueva oportunidad para las materias primas que se producen en nuestro país y para el sector agroindustrial”, señala María Teresa Pino, investigadora de INIA, quien ha desarrollado esta investigación, articulando la cadena de valor desde el agricultor, pasando por las empresas transformadoras y la industria final, hasta llegar al consumidor.


Este trabajo podrá ser utilizado como información relevante por toda la industria que deberá cambiar los ingredientes de sus productos, en la medida que avance el proyecto de ley que busca la prohibición de los colorantes artificiales o sintéticos y que fue presentado recientemente por un grupo de parlamentarios con apoyo político transversal, al contar con las firmas de las diputadas Cariola (PC), Castillo (IND), Girardi (PPD), Olivera (RN) y Santibáñez (PC) y los diputados Vidal (IND), Winter (CS), Celis (RN), Rosas (IND) y Torres (DC), que modifica el Código Sanitario con el fin de prohibir la utilización de colorantes artificiales o sintéticos como aditivos alimentarios.


Esta investigación -que parte el año 2010-, que contó con el financiamiento de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA), la Corporación de Fomento de la Producción (CORFO) y la Agencia Nacional de Investigación y Desarrollo (ANID), ha permitido llevar adelante un trabajo en distintos puntos del país, desarrollando material genético de alta calidad nutricional que permite reemplazar los colorantes sintéticos que aún se utilizan en la producción de los alimentos y la cosmética.


Para María Teresa Pino, la publicación de la investigación “muestra las tendencias y beneficios de colorantes naturales para la industria de alimentos en Chile, que es clave para el consumo y para la elaboración de ingredientes nacionales, disminuyendo los gastos en trazabilidad y transporte, presentes en los procesos de importación”. Además, la investigadora destaca el potencial de nuestro país, por la diversidad de climas y tipos de suelo, donde se puede alcanzar colores y contenidos de antioxidantes muy altos.


Esta publicación “está enfocada fuertemente en el potencial de materias primas dedicadas y en el procesamiento requerido para la aplicación de colorantes naturales en la industria de alimentos, relevando la importancia de la correcta extracción y estabilización de los colorantes naturales para aprovechar tanto sus características de color, pero también su capacidad antioxidante”, señala Cristina Vergara, Investigadora de INIA.