Pieter de Ruiter, de 4Fruit Company (Países Bajos): "El año pasado, los españoles me rogaron que vendiera sus melones; este año, las cosas han cambiado"

FreshPlaza España

21 oct 2022

"La temporada de melones ha sido realmente fantástica", comienza Pieter de Ruiter, el propietario de la empresa holandesa 4 Fruit Company. No es que se vendieran enormes cantidades de fruta; la disponibilidad del producto fue demasiado limitada para ello, ya que la superficie se redujo en España tras la desastrosa temporada de 2021. Sin embargo, esa escasez y el buen tiempo del verano aseguraron una gran demanda y unos precios más que satisfactorios.


"El año pasado empezamos en mayo, con sandías a 0,75 euros/kg. A finales de mayo, ya estaban a 0,40 euros; en junio y julio, a 0,10 euros más, pero en agosto, se desplomaron a 0,30 euros. Fue entonces cuando recibí llamadas, hasta por la noche, de españoles, al borde de la desesperación, rogándome que cargara algunos melones más. De vez en cuando accedía. Podía pagar entre 0,20 y 0,25 euros por kilo, lo que realmente no les dejaba ningún margen. Pero tampoco podíamos deshacernos de ellos en Países Bajos. El año pasado fue muy drástico".


Las condiciones meteorológicas como factor determinante

Este año en toda Europa ha hecho un tiempo inusualmente caluroso y soleado, lo que ha impulsado considerablemente el consumo de sandías. "La demanda y el precio de la sandía (y, en menor medida, del melón) dependen mucho de las condiciones meteorológicas. Cuando se superan los 20 ºC, los supermercados, las tiendas pequeñas y los puestos de fruta quieren sandía", afirma Pieter. "Este año, empezamos en mayo con 0,45 euros, que rápidamente subieron a 0,80 euros, e incluso alcanzaron muy brevemente 1,10 euros. El precio bajó a 0,75 euros durante un breve periodo de tiempo en junio, y durante una semana no tan buena de julio, incluso a 0,45 euros. Pero luego volvió a subir. En agosto, subió de 0,80 a 1 euro y de ahí a 1,50 euros. Tuve que llamar a los españoles para pedir más productos. Pero no tenían".


Reducción de la superficie y tormenta de arena

Según la asociación española de productores ASAJA, la superficie en la provincia de Almería (donde las sandías se cultivan en invernaderos y se cosechan en mayo) disminuyó un 10 por ciento. Los productores optaron por otros cultivos tras la pésima temporada anterior. Las lluvias y las tormentas de arena de la primavera no ayudaron en nada, ya que el escaso cuajado de los frutos provocó un nuevo descenso de la cosecha final. Se redujo la superficie en todas las zonas de producción de España. "A partir de junio, Murcia puso a disposición el producto, Alicante y Valencia se sumaron a finales de junio, y luego, en pleno verano, le tocó a Castilla-La Mancha", señala Pieter. Al igual que en Almería, la superficie disminuyó algo más del 10 por ciento también en la zona, según los cálculos de la Interprofesional de Melón y Sandía de Castilla-La Mancha.



España: líder mundial

No es de extrañar que 4 Fruit Company obtenga sus melones y sandías de España, el mayor exportador de sandías del mundo. Con una cuota de más de una cuarta parte del comercio mundial de sandías, deja muy atrás a México e Italia, los números dos y tres. Las cifras de Faostat muestran que en 2020, con las 21.620 hectáreas de España, de los países europeos, solo le superaron las 46.500 hectáreas de Ucrania.


Sin embargo, casi toda la cosecha de sandía de Ucrania se destina al consumo local (33.878 toneladas de exportación), mientras que España se concentra en el mercado de la exportación (844.034 toneladas). Italia tiene cerca de dos tercios de la superficie española (13.450 hectáreas), pero no llega a la mitad del volumen de exportación de España (306.592 toneladas). Otros países exportadores de cierta importancia dentro de Europa son Grecia (8.770 hectáreas y 205.438 toneladas), Francia (1.010 hectáreas y 53.293 toneladas) y Hungría (3.740 hectáreas y 32.435 toneladas).


En cuanto a los melones, el panorama es similar, ya que España lidera con 18.520 hectáreas y 435.708 toneladas de exportación. Le siguen Francia (13.110 hectáreas y 33.273 toneladas), Italia (23.760 hectáreas y 24.401 toneladas) y Grecia (3.470 hectáreas y 7.824 toneladas). En el sureste de Europa se cultiva bastante sandía, por ejemplo, en Rumanía, con 17.980 hectáreas, y en Serbia, con 5.237 hectáreas, pero las exportaciones son insignificantes.



En cuanto al volumen, 4 Fruit Company comercializó aproximadamente la mitad que el año pasado. No es que el volumen total en España se haya reducido a la mitad, sino que la mayor parte de los productos de las principales cooperativas y de otros proveedores están vinculados a programas estrictos con las grandes cadenas de supermercados. Así que en un año con una oferta limitada, el abastecimiento del mercado se resiente inevitablemente.


Los precios del melón también son buenos

Aunque las sandías son las que más ingresos obtienen, este año los melones también han salido bien parados. "La temporada pasada, los Galia (los usamos como ejemplo porque son más populares que el Cantaloupe y, desde luego, que el Piel de Sapo en Países Bajos) empezaron en mayo con un precio de 3 euros para los calibres 4, 5 y 6, pero pronto bajó a 2,50 euros. En junio, al producto murciano le fue un poco mejor. Los precios se situaron entre los 5 y los 6 euros, e incluso alcanzaron brevemente los 6,50 euros. Pero posteriormente bajaron hasta los 2,50 euros. Una gran diferencia con este año: en mayo, esos precios alcanzaron en ocasiones los 5 euros; el precio medio en junio también. Luego, en pleno verano, alcanzamos 7 euros de media, con un máximo de 8 euros durante un breve periodo", añade Pieter.

Estos precios supusieron un cierto alivio también para los productores españoles. "Si los costes de producción y los rendimientos fueran los de veranos anteriores, estaríamos hablando de un año espectacular. Dadas las circunstancias, se considera una buena temporada", afirma Julián Díaz, presidente de la cooperativa Alimer en España.


Centrarse en la vida útil

En cuanto a los Galia, Pieter lamenta que hoy en día, debido sobre todo a la presión de los grandes mercados como Alemania y, especialmente, el Reino Unido, la vida útil es lo más importante. "La selección de variedades no está estancada. Pero con los Galia, el énfasis está en la vida útil, y eso a veces supone sacrificar el sabor. Los grandes mercados determinan esta evolución y, por desgracia, tenemos que seguirla. Otro factor importante, por supuesto, es el rendimiento medio. Los productores eligen, obviamente, variedades que aseguren suficientes kilos. En Almería, por ejemplo, las casas de semillas lo utilizan sobre todo cuando anuncian sus variedades en los carteles de las carreteras. Es algo muy extraño ver publicidad como la de los perfumes en una zona comercial muy concurrida".


"En teoría, es posible que los comerciantes vuelvan a incluir variedades antiguas en sus surtidos. Solo tienen que llegar a un acuerdo, al precio adecuado, con un productor. Pero el consumo de melones depende mucho de las condiciones meteorológicas, y a principios de la primavera, cuando se produce la plantación, no se sabe qué tipo de verano va a ser. Así que los comerciantes nunca están seguros de si conseguirán vender toda su mercancía. Además, se necesita volumen. Tengo algunos buenos clientes que sin duda estarían dispuestos a comprar, pero no podría conseguir los volúmenes necesarios para convencer a los productores", dice el comerciante.


Piel de Sapo, el último de la lista

En el momento de redactar este artículo, había principalmente Piel de Sapo en las tiendas. "Me parece que tienen mejor aspecto y sabor en esta época del año. En mayo, todavía no están preparados, pero en junio, cuando salen al mercado los primeros de Murcia, ya tienen una calidad excelente. Y ahora, con la oferta de La Mancha, el producto es realmente delicioso. En Países Bajos, sin embargo, la gente prefiere los melones y las sandías manejables. Productos como las minisandías van muy bien, al igual que los Galia. El cantalupo también es popular, pero el Piel de Sapo no se vende hasta que se acaban esas dos variedades de melón. Y tiene que ser de un calibre 8, 9 o 10, mientras que la población de origen turco prefiere los grandes".



Los melones amarillos son aún menos populares en Países Bajos, añade Pieter. "Estos tienen la mejor vida útil porque su piel es la más dura. Los exportamos principalmente al Reino Unido y a Escandinavia. Este año también tenemos el Orange Candy, un melón que es amarillo por fuera y naranja por dentro, como un Cantaloupe. Es crujiente y muy dulce. Por otro lado, algunas especialidades de sandía, como las de pulpa amarilla y naranja, no son muy demandadas. Nos cuesta vender un palé a la semana. La Fashion, con su piel negra y lisa, es un gran producto (es bonita, roja por dentro y sabrosa) pero la gente sigue prefiriendo generalmente las sandías rayadas".


"La temporada de melones ha sido fantástica, pero existe el riesgo de que estos grandes precios estimulen a los productores a ampliar enormemente su superficie el próximo año. Si a eso le sumamos un verano potencialmente suave, la historia vuelve a ser totalmente diferente. Tengo curiosidad por ver qué pasará", concluye Pieter.